martes, 31 de marzo de 2026

¿Resucitará la ofensiva de la NPB en 2026?

  La alta producción de carreras y jonrones que vimos este viernes durante la jornada inaugural de la temporada 2026 de la NPB nos hace preguntarnos si este será, finalmente, el año en el que veremos resucitar la decaída ofensiva del circuito nipón.

 

La jornada inaugural de 2026 nos regaló 12 jonrones

 

   Desde que comenzó la pandemia en 2020, la producción ofensiva del béisbol japonés ha descendido paulatinamente, hasta llegar al punto de que el año pasado sólo 4 de los 12 conjuntos que conforman la liga superaron los 100 cuadrangulares en la campaña regular.

 

   En comparación, 9 de ellos alcanzaron esa cifra en 2019, con los otros 3 acumulando más de 90. Así mismo, todos los clubes superaron las 500 carreras anotadas en 2019, con algunos llegando incluso a 600 y 700, pero el año pasado sólo 2 pudieron alcanzar esa cifra.

 

   En lo que a promedio de bateo se refiere, un total de 11 peloteros superaron la barrera de los .300 puntos en 2019, mientras que el año pasado esa cifra se redujo a sólo 3, que fue el mismo total que se había registrado en la temporada 2024.

 

   La causa de este grave problema no está totalmente clara. Algunos apuntan a la pelota oficial de la liga, fabricada por la compañía Mizuno, que no está volando tanto como antes y eso sin duda alguna está afectando la producción ofensiva de los equipos.

 

   No obstante, ese no parece ser el único problema. El uso de estadísticas avanzadas para encontrar las debilidades de los bateadores rivales y la mejora de los lanzadores del circuito también están ayudando a agravar la situación.

 

   Eso nos recuerda lo sucedido en la campaña 2013, cuando se anotaron nada menos que 47 carreras en la jornada inaugural después de que la ofensiva de la liga estuvo prácticamente muerta en 2011 y 2012 por culpa de una pelota oficial que ya se había comprobado que no volaba lo suficiente.

 

   Antes de la temporada 2011, los 12 equipos de la NPB compraban sus pelotas de 4 proveedores distintos y eso causaba problemas porque los jugadores -especialmente los lanzadores- debían adaptarse a una pelota distinta cada vez que les tocaba ser visitantes.

 

   Para solucionar ese problema, la liga decidió introducir una pelota oficial a partir de la campaña 2011, de manera de que todos los encuentros se disputasen con la misma pelota, y le dio a la compañía Mizuno la responsabilidad de fabricarla.

 

Los lanzadores de la NPB dominaron en 2011 y 2012 gracias a la pelota muerta

 

   Desde el primer momento, la nueva pelota causó problemas porque era evidente que no volaba mucho y eso afectó dramáticamente la producción ofensiva del circuito, que pasó de tener 8 bateadores con 30 o más jonrones en 2010 a sólo 2 en 2011, con apenas 5 superando los 25 cuadrangulares.

 

   De hecho, se realizaron varias pruebas científicas que determinaron que el coeficiente de restitución de las pelotas fabricadas por Mizuno estaba por debajo del promedio y eso estaba afectado el nivel ofensivo de los bateadores de la NPB. 

 

   El problema se agravó tanto que en la temporada 2012 se registraron 74 empates, en comparación a los apenas 16 que se dieron en 2010, por lo que cada vez se hacía más necesario hacer algo al respecto, si bien nadie estaba tomando la iniciativa para solucionar el problema.

 

   Fue así como todo cambió en la jornada inaugural de la campaña 2013, cuando se produjeron nada menos que 47 carreras en apenas 6 juegos. No hizo falta realizar un anuncio oficial al respecto, era evidente que la pelota había sido alterada y que ahora estaba volando más que antes.

 

   Los medios comenzaron a hablar del tema sin descanso y los fanáticos ejercieron presión para que se revelara lo ocurrido, hasta que en junio de ese año la Asociación de Peloteros de la NPB le solicitó formalmente a la liga copias de todas las pruebas realizadas a la pelota y ésta no tuvo más remedio que confesar lo que había hecho.

 

   En una abarrotada rueda de prensa, el secretario general del circuito, Kunio Shimoda, explicó que se tomó la decisión de modificar la pelota para que cumpliera con los estándares de calidad que ha debido tener desde el principio.

 

La pelota oficial fue cambiada en 2013 a espaldas del comisionado

 

   El problema fue que, al realizar esa declaración, no sólo reveló que la liga sabía desde el principio lo que estaba ocurriendo y se tardó 2 años para hacer algo al respecto, sino que además cuando se decidió a actuar lo hizo a espaldas del comisionado Ryozo Kato, quien luego confesó no saber nada de lo ocurrido.

 

   Lo más curioso de esa situación es que nadie se estaba quejando por la modificación de la pelota, ya que el cambio era bienvenido y todo el mundo estaba contento con el renacimiento de la producción ofensiva que ya tenía 2 años en terapia intensiva.

 

   El problema fue que el cambio se hizo en secreto, a espaldas de los jugadores y del propio comisionado, quien dejó en evidencia la poca importancia e influencia que tiene su rol en el desarrollo y funcionamiento del béisbol profesional japonés.

 

   Lo más positivo de esa historia es que, independientemente de lo ocurrido, la producción ofensiva mejoró de una manera dramática a partir de 2013 y se mantuvo a un buen nivel hasta que la pandemia interrumpió la vida normal del planeta a principios de 2020.

 

   El hecho de que la ofensiva de la NPB haya decaído tanto desde entonces, especialmente en 2024 y 2025, es sin duda muy preocupante, sobre todo cuando no existe una causa clara para explicar lo que está ocurriendo.

 

   Sin embargo, la espectacular producción ofensiva vista en la jornada inaugural del viernes, en la que se produjeron 45 carreras y se conectaron 12 jonrones, sin duda invita al optimismo y promete cosas muy buenas para la temporada 2026 de la NPB.

 

   Queda por ver si en algún momento saldrá a la luz pública que la pelota oficial de la NPB fue cambiada en secreto, tal como ocurrió en 2013, o si algo más fue cambiado en secreto, como los bates o el tamaño de la zona de strike que utilizan los umpires durante el juego.

 

   Independientemente de ello, será un gran placer ver más bateadores superando los .300 de promedio, los 30 jonrones por campaña y las 100 carreras empujadas, que es otra estadística que casi no se ha visto en los últimos años en Japón.

 

Reyes lideró la Liga del Pacífico en 2025 con apenas 90 empujadas

 

   El dominicano Franmil Reyes lideró la Liga del Pacífico en remolques el año pasado con un total de 90. Esperemos que ese número llegue por lo menos a 100 esta temporada y que su total de jonrones supere la barrera de los 40.

 

   También nos gustaría ver más conjuntos con al menos 500 carreras anotadas por campaña, que era algo habitual antes de la pandemia y que desde entonces apenas se ve. El año pasado, sólo dos equipos superaron ese total: SoftBank y Nippon Ham.

 

   El número de empates, por lo menos, ya ha disminuido, luego de superar los 100 en la temporada 2021, cuando las restricciones de la pandemia forzaron a la liga a eliminar temporalmente los extra innings para proteger la salud de los peloteros. El año pasado, por ejemplo, sólo se dieron 16, luego de que se registraran 30 en 2024.

 

   La producción ofensiva de los jugadores latinos es otro aspecto que nos gustaría ver mejorar este año en Japón. El dominicano Franmil Reyes se convirtió en 2025 en el primer caribeño en superar la barrera de los 30 vuelacercas desde 2019.

 

   Esperemos que este año no sólo él logre llegar a esa cifra, sino que varios bateadores hispanos más puedan acompañarlo. Lo mismo debemos decir de las carreras empujadas. Salvo Reyes, que sumó 90, ningún otro latino pudo llegar a 70 en 2025. Eso es algo que debe mejorar urgentemente.

 

   Todavía falta mucho camino por recorrer y resulta difícil saber con certeza si este será el año en que resucitará la decaída ofensiva de la NPB, pero lo visto durante el primer fin de semana de la temporada 2026 sin duda invita al optimismo.

 

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