El Espía del Béisbol
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martes, 28 de abril de 2026
Que tan importante fue David Concepción en la maquinaria roja de los Rojos de Cincinnati
Se debe considerar a Luis Aparicio como el mejor campocorto que ha habido en Venezuela?
Los pelotazos en el béisbol: las sanciones deben ser severas
A inicios del mes de abril de 2026 hubo juego entre los Bravos de Atlanta y los Angelinos, en el que el lanzador abridor fue el dominicano Reinaldo López por los Bravos, el que fue castigado con jonrón en la misma primera entrada por el cubano Jorge Soler. Más tarde, en su siguiente vez al bate, Soler fue golpeado por lanzamiento, y en la tercera comparecencia al plato del cubano, López hizo un lanzamiento alocado por encima de la cabeza de Soler, lo que provocó una tangana y se lanzaron algunos golpes al aíre, ninguno hizo diana, por cierto. Ese incidente me recordó otros que he presenciado, donde veía claramente la intención del lanzador, y es lo que me ha motivado a opinar sobre este asunto, el cual, entiendo, requiere de más atención y regulación por la parte de la MLB.
El pelotazo llamado hit by pitch (HBP) en inglés y erróneamente llamado dead ball (bola muerta) en buena parte del área hispana es algo tan viejo como el mismo deporte en sí.
La regla de conceder una base al pelotero golpeado entró en experimentación entre 1885 y 1887 en la Liga Nacional, la que se oficializó en 1887. Hasta ese entonces, los lanzadores abusaban del pelotazo para quitarse de arriba a cualquier bateador peligroso en turno, pero no había sanción. Con sus modificaciones, la regla se ha mantenido hasta hoy día. En 1897 se estableció que si el bateador hacía swing sobre el lanzamiento que lo golpeara, sería considerado strike y no se le concedía la base.
El uso de la bola pegada es un procedimiento habitual de los lanzadores con control, el que busca separar algo del plato al bateador, sobre todo si este es peligroso ofensivamente. Es como para causar miedo a ser golpeado. Eso es algo aceptado en la pelota por lanzadores y bateadores, pero una cosa es pegar la bola y otra cosa es golpear. Esto último puede ser por descontrol del lanzador y sin ninguna intención de castigar al bateador rival. Cuando un pitcher viene wild y es rápido en sus lanzamientos, eso provoca temor, y hasta los mismos directores salen a protestar, pues no quieren ver a ninguno de sus peloteros lesionados por un pelotazo.
Lo otro es el pelotazo intencional o como represalia, algo que varios estelares he visto a hacer y que no es del gusto del que suscribe. He visto en la pelota cubana a lanzadores estelares usar el pelotazo como método de represalia. Voy a recordar a dos de ellos, el primero fue Julio Rojo, el hijo del famoso receptor del mismo nombre, lanzador en la VII serie nacional del equipo Habana, el que estaba en una temporada impecable, la mejor de su carrera, pero que un buen día, en juego contra los Mineros se tropezó con el bateador Otto Guerra, un pelotero más, pero que pudo enganchar un lanzamiento de Rojo y poner la pelota del otro lado de la cerca del jardín izquierdo. Vino Guerra de nuevo a batear dos innings después, lanzamiento por la cabeza, Guerra la vio venir y aterrizó de inmediato en el plato. Por suerte, no hubo pelotazo y suerte para Rojo, pues le habría costado una suspensión larga y tendida. No hubo tangana, por cierto, los ánimos estaban tranquilos.
Otro día fue en juego de los Industriales dirigidos por Andrés Ayón y el Santiago de Cuba en el Estadio Latinoamericano de la Habana. Lanzaba el estelar Braudilio Vinent, hombre que no le gustaba nada que le conectaran jonrón o que un bateador le diera con consistencia repetidamente. La segunda base de los Industriales ese día la jugaba el ya fallecido Carlos Kindelán, el que le aguó el juego a Vinent al batearle a sus anchas en un partido extremadamente reñido. A la altura de la séptima entrada, con hombres en base, Kindelán vino al bate y Vinent le tiró un lanzamiento que poco faltó para que le arrancara la cabeza. Kindelán se protegió y la pelota le rozó. Acto seguido, Andrés Ayón, un hombre con experiencia como lanzador profesional, salió a discutir con el árbitro y exigir la expulsión de Vinent, algo que no se aceptó, por lo que Ayón se movió en dirección al montículo y le dijo algunas palabrotas a Vinent, lo que provocó discusión y manoteos. La tangana no llegó a prosperar al nivel de golpes, pero si duró algo en el terreno. Vinent no fue expulsado y a Ayón se le hizo una advertencia. Industriales ganó el desafío y Vinent luego declaraba que nunca había tenido intención de golpear a Kindelán, allá quien se lo haya creído.
A otro estelar que vi golpear intencionadamente fue al premier Conrado Marrero. Recuerdo que, en 1956, Marrero estaba ya en sus últimas e integró el conjunto de los Cubans en la Liga Internacional (AAA). Lo usaban como relevista. En juego contra los Bisontes de Buffalo en la Habana lo trajeron en las postrimerías para lanzarle al antesalista Lou Ortiz con hombres en base, pero con la primera desocupada. Marrero entró y en el acto le sonó pelotazo en la espalda al peligroso Ortiz. Los comentaristas dijeron que Marrero desde que se hizo cargo del montículo no tenía ninguna intención de tratar de dominar a Ortiz, le daba el pelotazo, llenaba las bases y a buscar el out o el doble play por donde fuera factible. Me pregunto todavía, ¿No era mejor tirarle cuatro malas y evitar el pelotazo?
Un pelotazo tiene serias implicaciones en la salud del pelotero que lo recibe. El 16 de agosto de 1920, Ray Chapman, el torpedero de los Indios de Cleveland, recibió pelotazo del abridor Carl Mays de los Americanos de Nueva York. Mays gustaba de lanzar submarino y en uno de estos lanzamientos, la bola fue a parar directamente a la cabeza de Chapman. En aquella época no se usaba casco protector. El golpeado comenzó a sangrar por el oído izquierdo y no se podía sostener en pie. Sus compañeros lo cargaron, Chapman solo logró decir que Mays no se preocupara, ya que él estaba bien, algo muy lejos de la realidad. Había sufrido fractura de cráneo, le operaron infructuosamente, ya que poco después falleció. Mays cayó en depresión con este hecho.
Ha habido otros pelotazos, pero sin llegar a la muerte como le sucedió a Chapman, aunque no han faltado lanzamientos supersónicos golpeando a algún que otro bateador. Por suerte, en la actualidad existe el casco protector y los bateadores usan otros implementos para proteger partes susceptibles de su cuerpo.
El pelotazo intencional no tiene justificación. No quieres enfrentarte a ese bateador, pues tírale cuatro pelotas malas. Te bateó un jonrón o un extrabase, no tomes represalias, ya que estas pueden costar caras para todos los implicados.
Existen regulaciones para los pelotazos intencionales, una de ellas queda a consideración del árbitro el que puede expulsar al lanzador o al director del equipo llegado el caso. Debería ser ley si, por ejemplo, le batean jonrón al lanzador y, a la siguiente vez al bate el que jonroneó es objeto de pelotazo, y que automáticamente sea expulsado y se le aplique alguna multa que afecte su bolsillo. Esto último está previsto, pero queda al criterio de la comisión que evalúe el caso.
Las regulaciones deben ser estrictas y severas. La intervención, en este caso, obligatoria del árbitro con una regla ya establecida, evitará tanganas, las que solo afean el espectáculo. El béisbol no es ni lucha ni boxeo.
El pelotazo no intencional es parte del juego y ningún bateador debe molestarse si le arriman o le golpean con la pelota debido a descontrol del lanzador. No obstante, un lanzador descontrolado se vuelve un peligro para la salud de los bateadores rivales. Tampoco esto se debe dejar al criterio del árbitro, tres pelotazos por un mismo lanzador en una entrada, por regla, deben ser más que suficiente para su expulsión automática.
Esteban Romero
14 abril 2026
Castro dispara 3er vuelacerca ante Seibu
El dominicano Rodolfo Castro conectó este martes su tercer cuadrangular de la campaña y un doble en 4 turnos y remolcó todas las carreras de su equipo en el triunfo de 2-1 de los Luchadores de Nippon Ham sobre los Leones de Seibu en el Belluna Dome de Tokorozawa.
Resumen del juego Nippon Ham vs Seibu. Incluye empujadas de Castro
El jardinero caribeño, que no veía acción desde el 15 de abril, elevó su promedio a .200 y su total de empujadas a 4.
Su compatriota y compañero de equipo Franmil Reyes se fue de 4-1, con un sencillo y 2 ponches, para reducir su promedio a .281.
Por Seibu, el también dominicano Alexander Canario falló en 4 oportunidades y se robó una base para bajar su promedio a .224.
Hanshin 5, Yakult 10, Meiji Jingu
En otros encuentros de la jornada, el dominicano Domingo Santana sumó un doble y un sencillo en 4 visitas al plato en el triunfo de 10-5 de las Golondrinas de Yakult sobre los Tigres de Hanshin en el Estadio Meiji Jingu de Tokio. Su promedio ascendió a .279.
DeNA 0, Chunichi 3, Vantelin Dome
Resumen del juego DeNA vs Chunichi
En el Vantelin Dome de Nagoya, el dominicano Hansel Marcelino permitió 2 hits sin carreras y ponchó a 2 rivales en una entrada de relevo en la derrota de 3-0 de las Estrellas de DeNA ante los Dragones de Chunichi. Su efectividad descendió a 4.50.
Hiroshima 11, Yomiuri 1, Tokyo Dome
Resumen del juego Hiroshima vs Yomiuri
El dominicano Elehuris Montero recibió un boleto en una aparición como emergente y anotó una carrera en el triunfo de 11-1 de los Carpas de Hiroshima sobre los Gigantes de Yomiuri en el Tokyo Dome. Su promedio quedó en .241.
Rakuten 1, Lotte 3, ZOZO Marine
Resumen del juego Rakuten vs Lotte
En el Estadio ZOZO Marine de Chiba, el dominicano Gregory Polanco ligó un sencillo en 3 intentos en el triunfo de 3-1 de los Marinos de Lotte sobre las Águilas de Rakuten. Su promedio subió a .234.
También por Lotte, el puertorriqueño Neftalí Soto se fue de 3-0 con 2 abanicados para disminuir su promedio a .222.
SoftBank 7, Orix 1, Kyocera Dome
En el encuentro restante de la jornada, el venezolano Darwinzon Hernández concedió 2 imparables sin anotaciones en un tercio de relevo en el triunfo de 7-1 de los Halcones de SoftBank sobre los Búfalos de Orix en el Kyocera Dome de Osaka. Su efectividad mejoró a 2.25.
¿Esperanza o preocupación? Un análisis del difícil inicio de temporada de Acuña Jr.
JASON FOSTER / MLB
Varias cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo. Por ejemplo:
El venezolano Ronald Acuña Jr. está teniendo uno de los peores comienzos de su carrera. Pero también: Ronald Acuña Jr. se está embasando a un ritmo mayor que la mayoría de los bateadores.
Otra: Ronald Acuña Jr. tiene la tasa de batazos fuertes más baja de su carrera. Pero también: Ronald Acuña Jr. ha tenido muy mala suerte esta temporada.
Una más: Ronald Acuña Jr. no ha sido efectivo en los desafíos del sistema automatizado de bolas y strikes (ABS, por sus siglas en inglés). Pero también: Ronald Acuña Jr. se está ponchando a su tasa más baja desde su campaña de Jugador Más Valioso en el 2023, con una sólida tasa de boletos que es mejor que el promedio de su carrera.
Entonces, sí, ha habido cosas buenas y malas al inicio del 2026 para Acuña. Pero en la superficie, parece mayormente malo. Su promedio de bateo de .239 es el peor de su carrera en sus primeros 29 partidos, mientras que su OPS de .714 es su segunda marca más baja en ese lapso, al igual que sus ocho carreras impulsadas, 39 bases alcanzadas y porcentaje de slugging de .358. Todo ha lucido inquietantemente similar a otro de sus años recientes. Más sobre eso en un momento.
Pero dependiendo de cómo lo mires, hay motivos para la esperanza o la preocupación. Analicémoslo.
LO BUENO
Está conectando la bola con mucha fuerza
Al iniciar la jornada del martes, Acuña había bateado 28 pelotas a 100 millas por hora o más. Pero sólo 12 han sido hits. Eso significa que solamente alrededor del 43 por ciento de los batazos de Acuña de 100 mph o más lo han llevado a las bases. ¿La tasa promedio de hits de la liga en esos batazos? Casi el 57%. Es por eso que el porcentaje de slugging esperado de Acuña es de .499, mientras que su porcentaje de slugging real es de .358.
¿Importa? Sí. Este tipo de conexiones fuertes es lo que esperas de tu jugador superestrella. Si bien la tasa general de batazos fuertes de Acuña (43%) sería la más baja de su carrera, un cambio de suerte cuando conecta líneas tendría un efecto dramático en sus estadísticas tradicionales. Un ejemplo tangible fue un elevado a casi 108 mph que bateó contra los Filis el 18 de abril y que resultó en un robo de jonrón a manos de Brandon Marsh.
Sigue embasándose a un ritmo muy por encima del promedio
porcentaje de embasarse de .356 de Acuña al llegar al martes está significativamente por encima del promedio de Grandes Ligas (.322 hasta el domingo), lo que demuestra que Acuña todavía puede ser una pieza ofensiva clave incluso cuando su promedio de bateo y su slugging están muy por debajo de sus estándares. Y eso puede ser un gran diferenciador entre un jugador promedio y una superestrella. Gran parte de esto es impulsado por una tasa de bases por bolas del 13.6%, que es más alta que la media de su carrera del 12%
¿Importa? Sí. El objetivo es embasarse como sea y mantener el ataque en movimiento. Acuña lo está haciendo. La mayoría de los bateadores de las Grandes Ligas aceptaría felizmente un porcentaje de embasarse de .356 todos los días de la semana. El hecho de que Acuña siga embasándose a un ritmo fuerte a pesar de todo lo demás demuestra lo valioso que puede ser. Una superestrella que todavía ayuda al equipo a ganar incluso cuando está sumido en un largo bache es un jugador especial. En ese sentido, Acuña sigue siendo especial.
Se está ponchando a un ritmo mucho más bajo de lo normal
La tasa de ponches de Acuña del 18.9% es la segunda más baja de su carrera y la más baja desde que registró 11.4% en su temporada de JMV en el 2023. Una gran razón de esto es porque está haciendo contacto en la zona a su ritmo más alto desde ese año. Ha hecho contacto con el 80.5% de los pitcheos en la zona esta temporada, un aumento respecto al 73.8% de la campaña pasada y por encima del promedio de su carrera del 79%. Como comparación, hizo contacto en el 85.6% de los strikes cuando ganó el premio a JMV de la Liga Nacional. Y si bien su tasa de swings fuera de la zona ha subido en comparación con la campaña pasada (25.6% vs. 23.2%), su tasa de contacto con esos swings también ha subido (59.5% vs. 57.4%).
¿Importa? Sí. Que Acuña siga haciendo contacto con pitcheos bateables importa mucho. Significa que no está siendo superado ni engañado con regularidad y podría indicar que está muy cerca de enderezar el rumbo. Si su caída en la velocidad del bate es el resultado de algo mecánico -- a 35 grados, su postura es más del doble de abierta de lo que ha sido nunca, por ejemplo -- eso a veces es una solución fácil una vez que se identifica. Si ése es el caso aquí, el Acuña que todos esperaban ver esta temporada podría estar a solamente unos juegos de distancia.
LO MALO
De verdad está batallando contra las rectas
Después de 29 juegos, Acuña batea apenas .211 ante las rectas, lo que sería la marca más baja de su carrera. La temporada pasada, bateó .306 ante ese pitcheo. Y en el 2023, cuando ganó el premio a JMV de la Liga Nacional, apoyado en la primera campaña 40-70 en la historia, bateó .338. Aunque ha tenido algo de mala suerte con las rectas esta temporada (.249 xBA), todavía está muy lejos del promedio de su carrera de .287.
¿Importa? Quizás. Si Acuña continúa pasando trabajo con la recta -- que sigue siendo el pitcheo más común en el béisbol -- es poco probable que se mantenga como un productor de carreras consistente. Esto sería cierto para cualquier bateador. Pero Acuña no es cualquier bateador, y todos -- los Bravos, sus fans, incluso el propio venezolano -- cuentan con que el "verdadero" Acuña aparezca eventualmente.
Aunque su velocidad del bate sigue siendo excelente (75.6 mph, en el percentil 91 de MLB), ha disminuido desde la campaña pasada (76.4 mph) y desde su temporada de JMV en el 2023 (77.3 mph). Ese swing ligeramente más lento puede ser la diferencia entre un hit y un out.
Su velocidad en las bases también está en un bache
Incluso en el 2023, cuando Acuña se robó 73 bases, su velocidad de sprint no era élite -- sólo unos buenos, pero no geniales, 28 pies por segundo, lo que se ubicó en el percentil 67 de MLB. Y eso fue antes de una segunda cirugía de ligamento cruzado anterior en el 2024. Este año, su velocidad de sprint promedio es de apenas 26.5 pies/segundo, muy por debajo del promedio de MLB y ubicándose apenas en el percentil 36. Incluso sin una velocidad de élite, el corrido de bases de Acuña siempre ha sido una de sus herramientas más efectivas. Pero esta temporada, esa herramienta parece estar desafilada.
Importa? Sí y no. El contexto importa. Si Acuña todavía quiere ser un jugador 30-30 o 40-40, entonces sí, la caída en la velocidad sería un gran problema. Pero si Acuña quiere restarle importancia a las bases robadas, entonces probablemente no importe mucho. No hay nada de malo en una temporada 30-15 o 40-10. Sin embargo, las bases robadas no son lo único que se ve afectado por una caída en la velocidad de sprint. También significa menos hits dentro del cuadro, menos sencillos convertidos en dobles, menos dobles convertidos en triples y, en teoría, menos carreras anotadas.
No ha descifrado los desafíos ABS
Acuña ha hecho 10 desafíos y ha perdido en seis ocasiones. Si bien algunos han sido pitcheos cerrados comprensibles desde la perspectiva de un bateador, la mayoría han sido cuestionables -- tanto en términos de localización del pitcheo como en el momento del juego. Por ejemplo, uno de los primeros desafíos de Acuña de la temporada se produjo en la primera entrada con cuenta de 1-0. La revisión demostró que el pitcheo estaba firmemente en la zona de strike.
¿Importa? Un poco, pero no tanto. Las frecuentes "derrotas" en los desafíos pueden ser molestas para los seguidores y potencialmente dañinas desde la perspectiva del equipo, pero hasta ahora no han tenido ningún efecto significativo en el resultado de los partidos. La baja tasa de éxito de Acuña podría significar que simplemente no está viendo la bola tan bien como lo hace cuando está enfocado y bateando. Cuando tienes en cuenta todo lo demás que acabamos de cubrir, no es una mala teoría.
Entonces, ¿cuál es el veredicto?
Todo lo que sabemos sobre Acuña dice que la versión de principios del 2026 casi con certeza no es la de verdad. Sólo tenemos que mirar el Clásico Mundial de Béisbol en marzo, cuando lució un OPS de .962 y conectó dos jonrones para el equipo campeón de Venezuela y se vio muy parecido a la versión de JMV de sí mismo. Uno de esos bambinazos fue un impresionante tablazo por la banda contraria ante Yoshinobu Yamamoto, uno de los mejores lanzadores del béisbol, por lo que no es que el talento se haya desvanecido
Pero si todo esto suena familiar, es porque esta temporada ha comenzado de manera inquietantemente similar a la del 2024, cuando Acuña disputó sólo 49 partidos y nunca se puso en marcha antes de su segundo desgarro del ligamento cruzado anterior a finales de mayo. En esos primeros 49 juegos, éstas fueron sus estadísticas: Promedio de .250, cuatro cuadrangulares, 15 carreras impulsadas, porcentaje de embasarse de .351 y OPS de .716. Pero terminó esa campaña con un modesto repunte que lo llevó a un OPS de .849 en sus últimos ocho juegos antes de la lesión. ¿Estaba el "verdadero" Acuña a punto de despertar? Nunca lo sabremos.
Claro, nada de esto significa mucho para esta temporada.
En última instancia, el béisbol a veces es raro e inexplicable. Las cosas simplemente suceden. Incluso los mejores jugadores pueden empezar fríos y mantenerse fríos por más tiempo del que esperamos. Pero el talento casi siempre se hace notar y produce un ruido significativo.
Entonces, no se sorprendan si Acuña empieza a hacer ruido dentro de poco.
Crónica de la Guerrilla de los Tiburones de la Guaira
Judge y Rice conectan jonrones seguidos e igualan a Mantle y Berra; Yankees vencen a Rangers
ARLINGTON, Texas -- Aaron Judge y Ben Rice conectaron los primeros jonrones consecutivos de los Yankees esta temporada, y Jazz Chisholm Jr. también la sacó del parque, mientras New York, el mejor de la Liga Americana, venció 4-2 a los Texas Rangers la noche del lunes.
Judge igualó el liderato de las Grandes Ligas con su 11mo cuadrangular, un día después de conectar otro en su cumpleaños número 34, para poner el juego 3-0 con dos outs en la tercera entrada. Eso ocurrió justo después del 10mo jonrón de Rice, el sexto en 11 juegos.
Se convirtieron en la segunda dupla de compañeros de los Yankees en tener cada uno 10 o más jonrones en los primeros 29 juegos, uniéndose a Mickey Mantle y Yogi Berra en 1956.
Max Fried (4-1) permitió cuatro sencillos dispersos en seis entradas sin carreras, mientras los Yankees (19-10) lograron su 10ma victoria en 12 juegos. David Bednar, el tercer relevista, permitió una carrera sucia en la novena, pero consiguió su octavo salvamento en nueve oportunidades cuando el dominicano Ezequiel Durán bateó un rodado para out forzado con dos en base.
El abridor de Texas, Jack Leiter (1-2), permitió los tres jonrones en seis entradas.
El cuadrangular de dos carreras de Rice llegó un lanzamiento después de que Trent Grisham se embasara con un sencillo, con la pelota desviándose en el guante de Leiter y el campocorto Corey Seager, que venía cargando, sin poder recogerla a mano limpia.
Judge, quien además pegó dos dobles, siguió con un batazo de 414 pies que cayó en las gradas del jardín izquierdo, no muy lejos del lugar donde conectó su 62do jonrón --récord de temporada de la Liga Americana-- el 4 de octubre de 2022.
El éxito de Espinoza y los lanzadores latinos
Una de las historias más destacadas del inicio de la temporada 2026 de la NPB es el extraordinario éxito que han tenido hasta ahora los lanzadores latinos, comenzando por el venezolano de los Búfalos de Orix Anderson Espinoza y su compatriota de las Golondrinas de Yakult José Quijada.
Espinoza lidera la NPB con 4 victorias
En total, 17 caribeños se han subido al montículo en lo que va de campaña y nada menos que 10 de ellos poseen una efectividad inferior a 3.00, incluyendo 7 con un registro menor a 1.65 y 4 cuyo parcial se mantiene en 0.00.
Espinoza es quizás el más destacado del grupo porque se ha llevado la victoria en cada una de las cuatro aperturas que ha realizado hasta ahora y su efectividad está en 0.62, que es una cifra que lo coloca como el segundo mejor de esa categoría en la Liga del Pacífico y tercero en toda la NPB.
Por si eso fuera poco, el derecho de 28 años es colíder de victorias (4) y de porcentaje de aperturas de calidad (100%) del béisbol japonés y además está cuarto en WHIP (0.83) y sexto en ponches (26) en la Liga del Pacífico.
Desde que debutó en la NPB con Orix en 2024 ha mantenido siempre su efectividad por debajo de 3.00, pero lamentablemente todavía no ha podido aparecer entre los líderes del circuito en ese departamento porque aún no ha logrado reunir el número de entradas lanzadas suficientes para entrar en la lista.
No obstante, todo eso podría cambiar este año si logra mantener el ritmo que ha mostrado en este primer mes del calendario. De lograrlo, aparecería a finales de temporada entre los líderes de efectividad del circuito y además sería candidato al Premio Sawamura, el Jugador Más Valioso y la Novena Ideal.
Otro nombre que se está mencionando mucho en este momento es el de su compatriota José Quijada, quien no sólo se ha convertido en el cerrador titular de las Golondrinas de Yakult sino que además ya ha hecho historia en la liga con su extraordinaria actuación.
El zurdo de 30 años se ha anotado el salvado en todas y cada una de las 10 apariciones que ha realizado desde el bullpen hasta ahora, lo que representa un nuevo récord para un lanzador debutante en la NPB. La marca anterior de 7 fue establecida en 2022 por el derecho de los Gigantes de Yomiuri Taisei Ota.
Quijada estableció un nuevo récord de salvados para un lanzador debutante en la NPB
Como si eso no fuera suficiente, Quijada todavía no ha permitido ningún tipo de anotaciones en los 10 juegos en los que ha visto acción hasta el momento, por lo que su efectividad continúa en 0.00. Sólo ha concedido 4 imparables y ya suma 15 ponches.
El récord de salvados para una temporada en la Liga Central es 46 y fue establecido originalmente por Hitomi Iwase en 2005 y luego igualado por Kyuji Fujikawa (2007), Raidel Martínez (2025) y Shinya Matsuyama (2025).
Al ritmo que va, Quijada podría igualar o superar esa marca, lo que añadiría otro logro histórico a su curriculum. La marca general de la NPB, que pertenece al estadounidense Dennis Sarfate (54, en 2017), será más difícil de alcanzar, pero no está fuera del alcance del criollo.
El dominicano Jesús Liranzo, que es compañero de equipo de Quijada en Yakult, su compatriota de los Gigantes de Yomiuri Elvis Luciano y el mexicano de los Halcones de SoftBank Roberto Osuna son los otros 3 relevistas hispanos que mantienen su efectividad en 0.00 hasta el momento.
Liranzo ha destacado tanto como Quijada con Yakult, con la diferencia de que no lo ha hecho en el rol de cerrador y, por lo tanto, su trabajo no ha llamado tanto la atención como el del segundo. Sin embargo, ha estado igualmente impecable desde el montículo.
El derecho de 31 años sólo ha concedido 3 indiscutibles en 6 entradas y 2 tercios de labor, en las que ha sumado 5 Hold Points (juegos aguantados más victorias como relevista) y 10 ponches, cifra que le da un promedio de abanicados por cada 9 entradas de 13.50, que es uno de los mejores registros de Japón.
Luciano, por su parte, no se queda atrás. Después de pasar 3 temporadas en el programa de desarrollo de jugadores de Yomiuri este año finalmente recibió la oportunidad de debutar con el equipo grande y hasta ahora no ha defraudado.
Luciano ha brillado hasta ahora con Yomiuri
No ha permitido carreras de ningún tipo en las 7 apariciones que ha realizado hasta ahora, limitando el daño a apenas 4 imparables en 7 capítulos y un tercio de labor. Adicionalmente, ya acumula 5 Hold Points y 6 ponches, además de un WHIP de 0.82.
No va a ser fácil que se mantenga como titular debido al exceso de peloteros importados que tiene Yomiuri en su roster, pero de continuar como va es muy probable que lo veamos trabajar a menudo con el primer equipo de la organización.
El sinaloense Osuna es el más modesto de este grupo, ya que sólo ha visto acción en un par de encuentros hasta ahora, pero el hecho de que no haya permitido carreras hasta ahora es sin duda una muy buena señal, sobre todo si tomamos en cuenta las muchas dificultades que atravesó el año pasado.
Una lesión limitó su tiempo de juego a apenas 26 compromisos y su efectividad quedó en 4.15, por lo que las esperanzas de que mejorara este año no eran las mayores. Sin embargo, se ha visto muy dominante en las dos salidas que ha realizado hasta ahora y eso sin duda es una buena noticia.
El venezolano de los Búfalos de Orix Andrés Machado, que viene de ganar el Clásico Mundial con su selección, también ha tenido un inicio de campaña extraordinario, luego de acumular 6 salvados y 9 ponches en sus primeras 9 apariciones del año y registrar una efectividad de 1.00.
Permitió su primera carrera de la temporada este viernes ante los Luchadores de Nippon Ham, pero a pesar de ello logró anotarse su sexto salvado, cifra que le permite igualar el segundo lugar de esa especialidad en la Liga del Pacífico.
El dominicano de los Tigres de Hanshin Rafael Dolis también ha lucido muy sólido hasta el momento, tras ponchar a 16 rivales, salvar 3 encuentros y dejar una efectividad de 1.50 en sus primeras 12 apariciones desde el bullpen.
A sus 38 años, Dolis todavía tiene las condiciones para triunfar en la NPB
El veterano de 38 años está de regreso con el conjunto de Nishinomiya luego de haber sido firmado como un refuerzo de emergencia a mediados de la temporada pasada y continúa demostrando que todavía cuenta con el talento y las condiciones necesarias para triunfar en la NPB.
Otro veterano dominicano, el derecho de las Águilas de Rakuten José Ureña, también está demostrando que todavía puede ver acción a uno de los niveles más altos del béisbol profesional, luego de lucir muy sobrio en sus primeras 4 aperturas de la campaña.
El ex grandeliga de 34 años permitió 4 carreras (3 limpias) en 4 entradas completas este sábado, pero previo a esa apertura sólo concedió 3 anotaciones en 16 episodios completos y sumó su primera victoria del año para dejar su efectividad parcial en 1.69.
Tras su actuación del sábado esa cifra ascendió a 2.70, pero igual sigue siendo un registro muy respetable para un lanzador que está debutando en la NPB. Lo más importante de todo es que todavía no ha perdido su turno en la rotación y si logra mantenerse en la misma tendrá la oportunidad de mejorar sus números en el futuro.
El zurdo venezolano de los Halcones de SoftBank Darwinzon Hernández no ha estado tan impresionante como el resto de los nombres que hemos mencionado hasta ahora, pero igual su actuación ha sido más que destacable luego de permitir 2 carreras limpias en 8 salidas y registrar una efectividad de 2.35.
Su actuación de 2025, en la que dejó un registro de 3.35 en 42 juegos no fue la mejor, pero si se mantiene sano este año tendrá la oportunidad de mejorar esos números.
Finalmente, está el debutante venezolano de las Estrellas de DeNA José Ruiz, quien sólo ha concedido una anotación en 5 apariciones hasta el momento, lo que se traduce en una efectividad de 1.80. Tal como ocurre con Hernández, siempre y cuando se mantenga activo en el bullpen de su equipo tendrá la oportunidad de mejorar esas cifras a lo largo de la campaña.