domingo, 15 de marzo de 2026

“Tenemos la fe alterada”. Venezuela se sacude fantasmas tumbando al campeón



Ricardo Montes de Oca

MIAMI -- Casi tres años después, en un escenario escalofriantemente familiar, Venezuela sí supo cómo cerrar la puerta esta vez.

En el 2023, la selección llegó ganando 7-5 al octavo inning de los cuartos de final del Clásico Mundial de Béisbol, pero una remontada de Estados Unidos en ese tramo, impulsada por un grand slam de Trea Turner, acabó con el sueño venezolano.


El sábado, con esa misma ventaja en el marcador, a la misma altura del torneo y en el mismo octavo capítulo… vaya, hasta en el mismo escenario en Miami, las cosas fueron diferentes. Fueron ellos quienes anotaron una más, para ampliar su ventaja a 8-5.


Y al final lo lograron. Espantaron cualquier fantasma y concretaron su primer boleto a las semifinales del Clásico desde el 2009, en donde se medirán a la sorpresiva selección de Italia el lunes.

“Mi país ahora mismo está celebrando, está extremadamente feliz, está en las calles”, dijo el manager Omar López. “Eso me hace más feliz que a nadie en este mundo porque es lo único que puedo hacer, es hacer a mi país feliz y que celebre. En 20 años, diré que hice a mi país feliz al menos por uno o dos días, y eso es todo lo que necesito”.

El clubhouse entendía la importancia de este juego. El reto que tenían al frente. Los tres veces campeones de este evento, con jugadores como Shohei Ohtani, Yoshinobu Yamamoto, Masataka Yoshida, Munetaka Murakami, Kazuma Okamoto y Seiya Suzuki, quien salió lesionado del partido, todos en su apogeo.


“En Venezuela la gente siempre tiene fe en nosotros”, comentó Ronald Acuña Jr. “En las altas y bajas siempre están ahí con esa fe alterada, y yo creo que darle esa felicidad a nuestro país es algo grande en nuestra carrera”.

Y fue ese peso histórico sobre los hombros de los jugadores lo que los mantuvo en un partido difícil, que vio cómo Japón, en un abrir y cerrar de ojos, tomó ventaja tras un tercer tramo de cuatro anotaciones. Pero con un bullpen brillante y buenos turnos al bate, eventualmente llegó la muy esperada reacción, con los vuelacercas de Maikel García y Wilyer Abreu que terminaron de sentenciar el compromiso.

“Yo creo que el juego cambió fue cuando Maikel [García] dio el jonrón, que nos pusimos a una carrera [en el 5to inning]”, comentó Abreu. “Creo que ahí los ánimos de todo el equipo subieron y sabíamos, y teníamos la certeza de que podíamos ganar el juego ya después de ese jonrón”.


En medio de todo eso, las emociones siempre estuvieron a flor de piel. Más allá de los cambios en la pizarra, la lesión de Suzuki, la molestia de Acuña tras un intento de retener su swing, Ohtani pidiendo interferencia de Salvador Pérez. Todo eso aumentó la intensidad en el ambiente.


Pero, desde que se supo que Japón sería el rival de Venezuela, López lo dejó claro: “Para ganar, hay que vencer a los mejores”.

El sábado lo hicieron. Y además lograron lo que nadie había hecho: dejar a Japón fuera de los cuatro primeros por primera vez en la historia del Clásico Mundial de Béisbol.

El camino no ha terminado. Próxima parada, el lunes ante Italia, con un ojo en la final.

Pero, con la confianza por las nubes, Venezuela lo tiene claro.

“Tenemos la fe alterada”, concluyó Acuña.

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