Hace 3 semanas nos preguntamos en este mismo espacio si la Liga Central iba a colapsar otra vez en la edición 2026 de los Juegos Interligas de la NPB y la respuesta a esa pregunta no sólo es afirmativa sino que además la debacle que sufrió en esta ocasión fue la peor de su historia.
La Liga del Pacífico aseguró matemáticamente su victoria el jueves
El año pasado, la Liga del Pacífico no sólo superó a la Central por 20 triunfos de ventaja, sino que además sus 6 conjuntos finalizaron la cita en los 6 primeros puestos de la clasificación, relegando a sus rivales a los 6 últimos.
En esta oportunidad, los Gigantes de Yomiuri impidieron que eso se repitiera luego de finalizar el enfrentamiento en el cuarto peldaño de la tabla, pero eso no pudo evitar que la ventaja final a favor de la Liga del Pacífico fuese de 25 triunfos.
Hasta ahora, la mayor ventaja que había obtenido la Liga del Pacífico en los juegos interligas había sido de 22 triunfos y se concretó en la edición 2010, cuando los 6 equipos de ese circuito volvieron a finalizar la cita en los 6 primeros puestos de la clasificación.
Esa ventaja se redujo a 21 victorias en 2011 y a 20 tanto en 2013 como en 2025, pero nunca había llegado a 25, como ocurrió en esta ocasión. Todavía quedan por disputarse 3 encuentros que fueron suspendidos por lluvia, por lo que esa ventaja podría ascender a 28 o descender a 22.
Eso quiere decir que ahora la Liga del Pacífico ha superado en triunfos a la Central en 18 de las 21 ediciones de los juegos interligas que se han realizado hasta ahora y que un equipo de la Liga del Pacífico se ha coronado campeón de la cita en 16 de esas 21 ediciones.
El ganador de esta edición todavía no ha sido determinado, pero ya es un hecho que será uno de 3 representantes de la Liga del Pacífico: Leones de Seibu, Halcones de SoftBank o Luchadores de Nippon Ham. Seibu ocupa actualmente el primer lugar de la tabla y con un triunfo en el último compromiso que le queda por disputar se coronará campeón de la cita por primera vez en su historia.
Mucho se ha hablado de las posibles razones que explican este dominio tan claro de la Liga del Pacífico sobre la Central en los juegos interligas, pero por lo general todos esos debates concluyen sin encontrar una razón específica que explique lo ocurrido.
Por ejemplo, por mucho tiempo los managers de la Liga Central han insistido que los conjuntos de la Liga del Pacífico tienen la ventaja de su lado debido a que cuentan con la figura del bateador designado, que es algo que hasta este año no ha existido en su circuito.
Hara pidió por años la adopción del bateador designado en la Liga Central
De hecho, el ex manager de los Gigantes de Yomiuri Tatsunori Hara tenía años solicitando públicamente la adopción de esa figura en la Liga Central, argumentando que su ausencia debilitaba de una manera considerable a los conjuntos del circuito tanto en los juegos interligas como en la Serie de Japón.
El problema con esa excusa, por supuesto, es que la mitad de los juegos interligas se disputan cada año en los estadios de la Liga Central y en ninguno de esos encuentros está permitido utilizar el bateador designado, por lo que las fuerzas deberían estar parejas en cada bando.
Lo mismo ocurre en la Serie de Japón, donde el bateador designado no puede ser utilizado en los Estadios de la Liga Central, lo que obliga a los clubes de la Liga del Pacífico a enviar a la caja de bateo a su lanzador abridor y además colocar en alguna posición defensiva a su designado titular.
En teoría, eso debería ser una desventaja importante para los conjuntos del circuito oceánico, pero eso no es lo que ha ocurrido en la práctica, ya que, como ocurrió de nuevo este año, los equipos de esa liga siguen dominando de una manera contundente a los clubes de la Liga Central.
Afortunadamente, esa excusa desaparecerá a partir de la temporada 2027, cuando entrará en vigencia el bateador designado en la Liga Central. La decisión fue tomada en noviembre de 2025, pero por alguna razón se decidió no aplicarla sino hasta el año que viene, por lo que nos toca esperar para verla en acción.
Otra excusa que normalmente suele ser mencionada en este debate es el hecho de que los lanzadores de la Liga del Pacífico suelen contar con una mayor velocidad que sus rivales de Liga Central, lo que en realidad es cierto.
Sin embargo, no es culpa de los equipos de la Liga del Pacífico que sus rivales de la Central no quieran invertir más tiempo y dinero en buscar, firmar y desarrollar jóvenes prospectos capaces de lanzar con una mayor velocidad.
Además, la velocidad no explica por sí sola lo ocurrido, ya que todo bateador profesional tiene la capacidad de adaptarse a rectas de mayor velocidad. Lo único que necesita hacer es practicar lo suficiente para lograrlo.
El Estadio de Yokohama es el más pequeño de toda la NPB
El tamaño de los parques también suele ser mencionado en el debate, ya que algunos parques de la Liga Central tienen dimensiones más pequeñas que los de la Liga del Pacífico, como el Estadio de Yokohama y el Estadio Koshien de Nishinomiya.
No obstante, tal como ocurre con la excusa del bateador designado, el dominio que ejerce la Liga del Pacífico sobre la Central es homogéneo. No importa el parque en el que se disputen los encuentros, el dominio sigue siendo el mismo.
Desde nuestro punto de vista, la explicación más sencilla suele ser la más acertada y eso es algo que ya hemos explicado en este mismo espacio en el pasado. La Liga del Pacífico es, sencillamente, mejor que la Liga Central.
Está mejor organizada, vende y promociona mejor su producto, está más abierta a adoptar nuevas estrategias que le permitan mejorar sus resultados sobre el terreno, es más inteligente a la hora de firmar y desarrollar sus prospectos y es más competitiva, ya que sus 6 equipos cuentan con fuerzas muy parejas.
La Liga Central, como ya lo hemos explicado también con anterioridad, sigue estancada en el pasado. Los únicos cambios que ha adoptado en los últimos 50 años han sido copiados de la Liga del Pacífico, luego de que ésta los introdujera primero y tuviera mucho éxito con los mismos.
Las series de postemporada, por ejemplo, no existían antes de 2004. La Liga del Pacífico comenzó a disputarlas ese año y tuvieron tanto éxito que a la Liga Central no le quedó otro remedio que adoptarlas 3 años después y pretender que fue su idea desde el principio.
Lo mismo ocurrió con el bateador designado, que fue adoptado en la Liga del Pacífico en 1975 y que finalmente llegará a la Liga Central en 2027, y con la serie de juegos interligas, que recibió el visto bueno de la Liga del Pacífico tan pronto como comenzó a disputarse en las Grandes Ligas en 1997, pero no de la Liga Central, que resistió hasta que no tuvo más remedio que ceder a finales de 2004.
Más vale tarde que nunca, como dice el dicho, por lo que en realidad el problema no es que la Liga Central se haya tardado tanto en realizar esos cambios, sino que todavía se rehúsa a hacer otros que son igualmente importantes.
La Liga Central sigue estancada en el pasado
Su negativa a desarrollar mejor a sus lanzadores jóvenes, sobre todo en lo que a velocidad se refiere, sin duda alguna está afectando su rendimiento tanto en los juegos interligas como en la Serie de Japón. No cabe duda de que todos ellos serían mucho más efectivos si contasen con rectas de mayor velocidad, pero sus clubes no sólo se niegan a ayudarlos sino que siguen ignorando el problema como si no existiese.
Lo mismo se puede decir de sus bateadores. Conjuntos como los Dragones de Chunichi siguen insistiendo en jugar basados en pitcheo y defensa, cuando está claramente comprobado que tienen 13 años consecutivos perdiéndose los playoffs debido a sus carencias ofensivas.
Luego está la mala manera en que está organizado su calendario y su negativa a trabajar en conjunto para promocionar y vender los derechos televisivos de sus juegos a nivel internacional, como sí lo hace de una manera muy efectiva la Liga del Pacífico a través de Pacific League Marketing.
Si algo ha demostrado la NPB hasta ahora es que los cambios llegan tarde o temprano, incluso si se tardan más de lo esperado, por lo que no hay que duda que la Liga Central mejorará el futuro. Lo que queda por ver es cuánto más está dispuesta a sufrir antes de que eso ocurra.
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