sábado, 31 de enero de 2026

Candy Maldonado, madero oportuno

Cándido Maldonado Guadarrama, conocido universalmente como "Candy" Maldonado, nació el 5 de septiembre de 1960 en Humacao, Puerto Rico, y se convirtió en uno de los jardineros más carismáticos y respetados de su era. Dotado de un brazo potente y un madero oportuno que parecía encenderse en los momentos de mayor presión, Maldonado se ganó el apodo de "The Candy Man", no solo por su nombre, sino por la dulzura con la que conectaba batazos decisivos en la postemporada, consolidándose como un amuleto de éxito para las organizaciones que defendió.

Su carrera en las Grandes Ligas comenzó con los Dodgers de Los Ángeles en 1981, pero fue tras su traspaso a los Gigantes de San Francisco en 1986 donde su estrella brilló con luz propia. En la bahía, Maldonado se convirtió en una pieza fundamental de un equipo que resurgió para ganar el título divisional en 1987. Es recordado por su agresividad en las bases y su capacidad para remolcar carreras, pero sobre todo por su temple; en 1989, ayudó a los Gigantes a alcanzar la Serie Mundial, dejando una huella de profesionalismo y entrega que lo convirtió en un favorito de la exigente fanaticada de San Francisco.

Sin embargo, el momento más glorioso de su trayectoria llegaría en 1992 con los Azulejos de Toronto. Maldonado fue el autor de uno de los hits más importantes en la historia de la franquicia canadiense: en el Juego 3 de la Serie Mundial contra los Bravos de Atlanta, conectó un sencillo impulsador hacia el jardín central que dejó a sus rivales en el terreno y le dio a Toronto su primera victoria en casa en un Clásico de Otoño. Semanas después, alzaría el trofeo de campeón, convirtiéndose en el primer puertorriqueño en ganar una Serie Mundial con un equipo de Canadá, un logro que repitió en 1993, asegurando su lugar en la inmortalidad del béisbol.

A lo largo de sus 15 temporadas, Maldonado también vistió los uniformes de los Indios de Cleveland, los Cerveceros de Milwaukee, los Rangers de Texas y los Cachorros de Chicago, acumulando 1,032 hits y 127 cuadrangulares. En Puerto Rico, su legado es inmenso, especialmente con los Indios de Mayagüez y los Senadores de San Juan, donde su liderazgo fue clave en múltiples Series del Caribe. Tras su retiro en 1995, continuó su vínculo con el deporte como un destacado analista de televisión, compartiendo su pasión y conocimiento. Candy Maldonado siempre será recordado como el jugador de los momentos grandes, un caballero del diamante que llevó el nombre de Humacao y de Puerto Rico a lo más alto del béisbol mundial.  #fblifestyle

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